7 min read

El 20% de entrada (y otras fantasías inmobiliarias)

¿Creías que solo necesitabas el 20% para comprar piso en España? Adorable. Cuando sumas impuestos, comisiones y “detalles técnicos”, el 20% se convierte en un 30, un 40… o en directamente “gracias por participar”. Bienvenido a las cuentas que nadie te enseña antes de firmar.
El 20% de entrada (y otras fantasías inmobiliarias)

Hay una gran mentira que se repite en el mundo inmobiliario:

“Para comprarte una casa necesitas el 20% de entrada.”

Bueno. Vamos a ponerle números a esa frase tan inocente. Si tenemos en cuenta que un piso medio en Madrid, en una zona como Usera —que seamos sinceros, es el Chinatown del barrio latino de Madrid— supera tranquilamente los 400.000 €, estamos hablando de unos 80.000 € de entrada.

Ochenta. Mil. Euros.

No es una cantidad precisamente fácil de ahorrar teniendo en cuenta los sueldos en España. Pero vamos a aceptar barco como animal acuático y suponer que puedes ahorrar esa cantidad. Vamos a imaginar que eres disciplinado, constante, que no te vas de vacaciones en años, que tienes un buen buen sueldo, quizás un pellizco de una herencia, y que no te ha atropellado la vida con ningún imprevisto financiero.

Perfecto. Tienes tus 80.000 €. Digo más, vamos a suponer que tienes hasta 100,000€ (hoy me encuentro imperial). Vamos a jugar a eso.

El piso “accesible” en Usera

Barrio de Usera. Dos habitaciones. 435.000 €.

No es Chamberí. No es Salamanca. No es el ático de tus sueños con terraza y luz natural entrando en cascada. Es un piso correcto, aceptable (léase: no te gusta pero lo aceptarías porque no tienes opción de comprarte nada mejor), con un pasillo largo que ocupa más metros de los que debería y habitaciones donde cabe la cama y, si la empujas bien contra la pared, una mesilla optimista.

La cocina es pequeña, funcional en el sentido más literal de la palabra, y el olor a tabaco está incrustado en las paredes con esa persistencia que solo se elimina con pintura, lija y paciencia. Dentro, una pareja de ancianos fuma con total naturalidad mientras nos lo enseñan. Nos explican que necesitarán 60.000 € en arras porque quieren comprarse una casa en el pueblo.

Al menos este piso está medianamente reformado. No es uno de esos escenarios salidos de una película de horror de los 70's en los que el gotelé parece patrimonio cultural y te advierten, con una sonrisa, que necesitarás otros 100.000 € “para dejarlo habitable”.

Precio de salida: 435.000 €. Y, por supuesto, no van a negociar. Porque negociar es de pobres y hay mucha gente en la cola.

El estudio financiero cuqui

Antes de ver el piso pasamos por la oficina para hacer el estudio financiero. Mesa blanca. Sonrisas grandes. ¿Excel? No. Papel y boli. Personal bien vestido, traje y corbata. Todo transmite profesionalidad y calma.

“Vamos a hacer un estudio financiero.”

Me gusta esa parte. Suena técnico. Suena serio. Suena como si alguien estuviera cuidando de ti.

Mis datos no son los del español medio. Ingresos netos anuales: 120.000 €. Unos 10.000 € netos al mes. 160.000 € ahorrados. Algo más invertido en criptomonedas por si hiciera falta liquidez extra.

No soy la víctima típica del mercado inmobiliario. Soy, objetivamente, un privilegiado. Y aun así, vamos a ver... (spoiler... va a ser que no).

Primer detalle divertido: no residente

Y antes de que alguien levante la ceja: sí, lo sé. “¿Cómo es posible que hayas ahorrado tanto y tengas ese sueldo siendo español?”. Fácil. Porque no vivo en España. Porque levantar un negocio desde cero aquí, sin apellido compuesto ni colchón familiar, habría sido bastante más complicado imposible. Y porque ahorrar esas cifras cobrando un salario medio nacional es, sencillamente, ciencia ficción.

Y aquí alguien podría preguntarse: ¿y por qué quiero comprarme una casa en España? Buena pregunta. Muy buena pregunta. —pausa para mirar el techo, revisar los números otra vez y volver a mirar el techo—. Porque visto el precio desorbitado para vivir en lo que parece el apartamento de REC antes de que empiece el brote, lo lógico sería salir corriendo, si...

Pero claro… uno se va haciendo mayor. Empieza a romantizar con cosas absurdas. Las croquetas de la abuela. El ruido de las sobremesas eternas. Las discusiones políticas en las cenas familiares que empiezan con “esto con Franco…” y acaban con alguien levantándose indignado.

Aquí viene la primera frase clave: como no eres residente en España, solo te financiamos el 70%. Así que mi cálculo, en teoría, es un poco más exigente que el del comprador residente. Solo me financian el 70%, así que tengo que poner más dinero de entrada. No problemo.

Eso significa que, sobre el papel, podría optar cómodamente a un piso de unos 533.000 €. El de 435.000 € debería ser relativamente asumible. Debería ser pan comido.

Pero no.

No te preocupes, ahora hacemos el cálculo para el residente medio y verás que tampoco es que sea algo realista y razonable para ti. Paciencia 😏.

Cuando 435.000 € dejan de ser 435.000 €

El desglose empieza con una sonrisa.

Precio de venta: 435.000 €. (Nos avisan de que no van a negociar con una ganga así, por supuesto.)
Gastos notariales, registro, impuestos y gestoría: 7,5%. Más de 30.000 €.

Primer momento interesante: el piso ya no cuesta 435.000 €, cuesta cerca de 465.000 € antes siquiera de hablar de hipoteca.

Pero seguimos.

Gastos de la inmobiliaria: 3% + IVA. Y no es de las peores. Más de 13.000 € por enseñarte el piso durante 30–40 minutos y acompañarte el día de la firma. Si hacemos el cálculo frío y generoso, pongamos que dedican dos horas efectivas a la operación. Eso sitúa la tarifa por hora por encima de los 6.500 €.

En ese momento empiezo a cuestionar mis decisiones vitales. Ingeniería superior. Doctorado en Inteligencia Artificial. Años optimizando sistemas complejos, construyendo productos software de alto nivel y levantando desde cero un negocio sin inversión externa que hoy sirve a más de mil clientes y da de comer a unas cincuenta familias repartidas por el mundo.

Y aun así, aquí estoy, mirando una hoja de papel a boli que me explica con total naturalidad que comprar un piso cutre en Usera está por encima de mis posibilidades (nada contra Usera, ¿eh? Soy asiduo al Vips del Plaza Rio 2 ;).

Comparando mi tarifa por hora, está claro que elegí mal —pausa dramática para un sollozo ahogado y una lagrimilla—. Seguimos.

Gastos de financiación: 4.000 €. Pero “te lo dejamos en 3.500 € por ser tú”. En ese momento no sabes muy bien si te están tomando el pelo con total naturalidad o si de verdad acaba de sugerir que, en una operación que se acerca peligrosamente a medio millón de euros, esos 500 € constituyen un gesto casi heroico por su parte.

Vamos a ver la cifra real que necesitas de entrada

Hasta ahora hemos jugado con porcentajes abstractos. El 20%. El 30%. Números redondos que suenan manejables cuando los dices rápido. Pero vamos a dejar la teoría y hacer la cuenta real, con papel y lápiz.

Precio del piso: 435.000 €.

Como no soy residente, el banco me financia el 70%. Eso significa que tengo que aportar el 30% del valor de tasación.

30% de 435.000 € = 130.500 €.

Ese sería el famoso “solo necesitas el 30%”. Hasta aquí, nada nuevo. Pero el banco no financia impuestos. No financia notaría. No financia comisiones. No financia absolutamente nada que no sea la vivienda como tal. Todo lo demás sale de tu bolsillo. Sumamos:

Gastos de notaría, registro, gestoría, Hacienda, etc. (aprox. 7,5%):
435.000 × 7,5% = 32.775 €.

Comisión inmobiliaria: 3% + IVA.
3% de 435.000 = 13.050 €.
Con IVA → 15.863 € aproximadamente.

Gastos de financiación: 4.000 €. O 3.500 €, si queremos sentirnos afortunados.

Ahora sumamos todo lo que realmente tengo que poner:

130.500 € + 32.775 € + 15.863 € + 4.000 € = 183.138 €

Esa es la cifra real.

183.000 € para comprar un piso anunciado por 435.000 €.

Eso no es el 30%. Es aproximadamente el 42% del valor del piso.

Y esto sin reforma, sin muebles, sin imprevistos, sin nada raro. Solo el precio anunciado más el ecosistema que lo rodea.

Ahora hagamos el cálculo para un residente “normal”

Vale. Yo no soy residente. Vamos a hacerlo para ti. Un español residente al que el banco le financia el 80%. Solo necesitas el 20%.

20% de 435.000 € = 87.000 €.

Suena mejor. Pero ahora añadimos exactamente los mismos gastos extra, porque esos no te los convalidan cuando te registras en el censo:

  • 32.775 € (impuestos y gastos)
  • 15.863 € (inmobiliaria)
  • 4.000 € (financiación)

Total necesario:

87.000 € + 32.775 € + 15.863 € + 4.000 € = 139.638 €

Es decir, incluso financiando el 80%, necesitas casi 140.000 € líquidos para comprar ese piso.

Eso equivale aproximadamente al 32% del valor del inmueble, no al 20%.

El famoso “solo necesitas el 20%” se convierte, en la práctica, en un tercio del precio. Y eso en el mejor de los casos.

El pequeño detalle que nadie menciona

La diferencia entre 87.000 € y 140.000 € no es una "miajíca" (que diría mi abuela). Es un abismo.

Porque ahorrar 87.000 € ya es una hazaña para la mayoría. Ahorrar 140.000 € viviendo de alquiler en Madrid es otra liga completamente distinta.

Y aquí es donde el relato empieza a chirriar. No porque las cuentas estén mal. Al contrario. Las cuentas ahora están perfectamente bien hechas.

La herencia como variable clave

La conversación final con el comercial es casi más reveladora que los números. “Bueno, si tienes una herencia de tus padres…” o “si te pueden ayudar con la entrada…”. Ahí está la clave. El acceso a la vivienda ya no depende principalmente del trabajo, sino del patrimonio previo. Y eso implica acumulación generacional de la riqueza. Una nueva Belle Époque que diría Pikkety...

Pero hay un detalle todavía más inquietante. Me sugieren, con total naturalidad, que mucha gente está pidiendo préstamos personales para poder cubrir la entrada. Es decir, no solo hipotecarse para comprar la casa, sino endeudarse antes para poder hipotecarse después.

¿Un préstamo personal de 140,000 €?

No quiero ni imaginarme el nivel de apalancamiento de quien, además de pagar una cuota hipotecaria desorbitada —y de eso ni siquiera hemos hablado—, tenga que devolver un préstamo personal por una cantidad que, en este caso, ronda los 140.000 €, más de lo que costó mi primera casa en 2008.

2008 tampoco empezó con sirenas

No sé si esto es una burbuja clásica ni sé cuándo podría estallar si lo fuera. Lo que sí sé es que 2008 tampoco empezó con titulares apocalípticos. Empezó con normalización. Con “es lo que hay”, “está subiendo todo”, "los pisos NUNCA bajan", “si no compras ahora, subirá más”.

He oído esta música antes.

No digo que mañana explote nada. Digo que cuando incluso perfiles privilegiados empiezan a cuestionar la aritmética básica de una operación inmobiliaria estándar, algo estructuralmente está desalineado.

Y si el acceso a la propiedad depende más de la herencia que del salario, quizá el problema no sea el 20%.

Quizá el problema sea el sistema.